La salud de nuestros riñones es uno de los pilares fundamentales del equilibrio fisiológico del cuerpo. Estos órganos, del tamaño de un puño, no solo filtran la sangre para eliminar desechos, sino que regulan la presión arterial, mantienen el equilibrio de electrolitos y producen hormonas esenciales para la formación de glóbulos rojos.
Cuando la función renal comienza a fallar, el proceso suele ser silencioso y progresivo. Para categorizar esta pérdida de función, la comunidad médica utiliza uno de los cinco estadios de la enfermedad renal crónica (ERC). Entender en qué estadio se encuentra un paciente no es solo una formalidad clínica; es la hoja de ruta que determina el tratamiento, los riesgos cardiovasculares y las intervenciones necesarias para preservar la calidad de vida.
El pilar del diagnóstico. La tasa de filtración glomerular (TFG)
Antes de desglosar los estadios, es fundamental entender cómo se miden. El estándar de oro es la Tasa de Filtración Glomerular (TFG) o Glomerular Filtration Rate (GFR). Esta métrica estima cuánta sangre pasan los riñones por minuto.
En adultos sanos, la TFG normal es de aproximadamente 90 a 120 mL/min/1.73 m². Un valor por debajo de 60 de forma persistente durante más de tres meses indica enfermedad renal crónica.
Desglose de los estadios de la función renal
La clasificación más aceptada mundialmente es la de las guías KDIGO (Kidney Disease: Improving Global Outcomes), que divide la función renal en cinco estadios principales.
Estadio 1. Daño renal con función normal (TFG > 90)
En esta etapa, los riñones funcionan perfectamente en cuanto a filtración. Sin embargo, existen evidencias físicas de daño, como:
- Presencia de proteínas o sangre en la orina (albuminuria).
- Anomalías en pruebas de imagen (quistes o malformaciones).
Significado. Es una señal de alerta temprana. El objetivo aquí es controlar la causa subyacente, como la diabetes o hipertensión, para evitar daños futuros.
Estadio 2. Daño renal con disminución leve (TFG 60-89)
Aún se considera una buena función renal, pero hay una pérdida leve de la capacidad de filtrado. Al igual que en el estadio 1, debe haber otra evidencia de daño renal para ser diagnosticado como ERC.
Significado. Se requiere una vigilancia más estrecha de la presión arterial y ajustes en el estilo de vida. El riesgo de progresión es bajo si se manejan los factores de riesgo.
Estadio 3. Disminución moderada (TFG 30-59)
Este estadio se divide a menudo en dos subcategorías debido a la diferencia en el riesgo clínico.
- 3A (TFG 45-54). Disminución leve a moderada.
- 3B (TFG 30-44). Disminución moderada a grave.
Significado. Aquí es donde suelen aparecer los primeros síntomas químicos, como la anemia o enfermedades óseas, ya que los riñones no procesan bien la vitamina D ni el fósforo. El riesgo de eventos cardiovasculares aumenta significativamente. Es el momento en que el paciente debe ser evaluado por un nefrólogo.
Estadio 4. Disminución grave (TFG 15-29)
Los riñones están cerca de fallar. En esta etapa, los desechos se acumulan en la sangre (uremia), lo que provoca fatiga, hinchazón (edema) y cambios en la micción.
Significado. Es la fase de preparación. El paciente y el nefrólogo deben discutir opciones de tratamiento sustitutivo, como la diálisis o el trasplante renal, antes de que ocurra una emergencia, debido al elevado riesgo de complicaciones cardiovasculares.
Estadio 5. Falla renal o etapa terminal (TFG < 15)
Los riñones ya no pueden mantener la vida por sí mismos. Los niveles de toxinas en el cuerpo alcanzan niveles peligrosos.
Significado. El paciente requiere diálisis (hemodiálisis o peritoneal) o un trasplante renal para sobrevivir.
¿Por qué son importantes estos estadios?
La clasificación por estadios cumple tres funciones críticas en la medicina moderna.
- Pronóstico de complicaciones. A medida que el estadio avanza, el riesgo de complicaciones no renales crece. Por ejemplo, los pacientes en estadio 3 o 4 tienen una probabilidad mucho mayor de sufrir un ataque cardíaco que de llegar a la diálisis.
- Ajuste de medicación. Muchos fármacos se eliminan por vía renal. Conocer el estadio permite al médico ajustar las dosis para evitar toxicidad.
- Gestión de la albuminuria. Además de la TFG, los médicos observan la cantidad de albúmina en la orina. Un estadio avanzado con alta albuminuria predice un deterioro mucho más rápido.
Factores de riesgo y prevención
El significado de estos estadios no es solo estadístico, sino preventivo. De hecho, la progresión entre estadios se puede controlar, cuando se conocen y se manejan correctamente los factores de riesgo, es posible mantener la función renal en un estadio manejable durante décadas.
Los factores de riesgo que llevan a un paciente a progresar en los estadios son los siguientes:
- Diabetes mellitus. Es la causa principal de ERC a nivel mundial. El exceso de glucosa daña los glomérulos, que son los filtros del riñón.
- Hipertensión arterial. La presión alta daña los vasos sanguíneos renales, reduciendo el flujo de sangre.
- Obesidad y tabaquismo. Ambos aceleran el estrés oxidativo y la inflamación sistémica que afecta al tejido renal.
¿Qué se puede hacer?
- Independientemente del estadio, las intervenciones clave incluyen.
- Control estricto de la glucosa y la presión arterial.
- Dieta baja en sodio y, en estadios avanzados, control de potasio y fósforo.
- Evitar medicamentos nefrotóxicos, por ejemplo, el uso excesivo de antiinflamatorios tipo ibuprofeno.
El rol de la nutrición en cada estadio
La dieta es una de las herramientas más potentes para manejar los estadios. Por ejemplo, mientras que en el estadio 1 se recomienda una dieta general saludable, en el estadio 4 se deben restringir estrictamente el potasio, el fósforo y las proteínas para evitar sobrecargar los riñones.
- Sodio. Aumenta la presión arterial y la retención de líquidos.
- Potasio. Niveles altos pueden causar arritmias cardíacas peligrosas.
- Fósforo. Su acumulación debilita los huesos y daña las arterias.
- Proteína. Su metabolismo genera urea, que el riñón dañado no puede filtrar.
Entender los estadios de la función renal permite pasar de una medicina reactiva a una medicina proactiva. Detectar la enfermedad en los estadios 1 o 2 ofrece la oportunidad de detener el daño por completo. En los estadios 3 y 4, el objetivo es ralentizar la progresión y proteger el corazón. Finalmente, en el estadio 5, el enfoque es garantizar la calidad de vida mediante la tecnología médica.
Fuentes:
- KDIGO 2024 Clinical Practice Guideline for the Evaluation and Management of Chronic Kidney Disease. Kidney International. Disponible en: https://kdigo.org/guidelines/ckd-evaluation-and-management/
- Levey, A. S., & Coresh, J. (2012). Chronic kidney disease. The Lancet, 379(9811), 165-180. Disponible en: https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(11)60178-5/abstract
- National Kidney Foundation (NKF). «Estimated Glomerular Filtration Rate (eGFR)». Disponible en: https://www.kidney.org/professionals/gfr_calculator
- Organización Mundial de la Salud (OMS). Informe sobre enfermedades no transmisibles y salud renal. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/noncommunicable-diseases
- Webster, A. C., et al. (2017). Chronic Kidney Disease. The Lancet, 389(10075), 1238-1252. Disponible en: https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(16)32064-5/abstract
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