El agua es el principal componente del cuerpo humano, ya que representa aproximadamente el 60% del peso corporal y es el principal elemento para que el organismo cumpla gran parte de las funciones vitales, que van desde regular la temperatura hasta transportar nutrientes. De aquí la importancia de saber cuánta es la cantidad de agua que el cuerpo necesita.

Durante mucho tiempo se ha repetido innumerables veces que necesitamos 2 litros de agua diarios. Esta es una norma simple y fácil de recordar; sin embargo, la ciencia moderna ha demostrado que no existe una única respuesta a cuánta agua debemos ingerir, porque las necesidades de hidratación son individuales y dependen de diferentes factores, como el cuerpo, el estilo de vida y el entorno.

Ingerir 2 litros de agua es un mito

La recomendación que muchos repiten es que se necesita beber 8 vasos de agua al día, aproximadamente 2 litros. Esta norma tiene un origen difuso; muchos estiman que debe ser alguna recomendación de mediados del siglo XX, y es una norma general, que asume que todos los cuerpos son iguales y viven en las mismas condiciones.

Pero esta norma ha sufrido algunos cambios con el avance de la ciencia. En primer lugar, las principales instituciones de salud reconocen que el agua que ingerimos no solo proviene de la botella o el grifo; también los alimentos aportan el vital líquido.

Por otra parte, las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos han establecido una ingesta de líquidos que consideran más acertada. Definen que los hombres adultos deben ingerir 3,7 litros diarios y las mujeres adultas, 2,7 litros diarios, aproximadamente. Vale mencionar que esta cantidad incluye el agua que proviene de frutas y verduras frescas.

Factores que modifican las necesidades de consumo de agua

A pesar de las estimaciones de ingesta diaria de agua explicadas anteriormente, también es importante mencionar que existen otros factores que modifican las necesidades de consumo de agua, es decir, no todos los días se requiere la misma cantidad de líquido, y esto va a variar por diferentes razones:

  • Actividad física. Cuando alguien realiza ejercicio, sus músculos generan calor y el cuerpo reacciona con la sudoración para enfriar el cuerpo. Con esta pérdida de agua y electrolitos, es necesario reponer esta pérdida. La regla general es agregar entre 500 y 700 ml de agua por cada hora de ejercicio moderado. Ante entrenamientos intensos, lo ideal es incluir bebidas con electrolitos.
  • Clima y entorno. Se necesita incrementar la ingesta de agua si la persona vive o trabaja en zonas con temperaturas elevadas o alto porcentaje de humedad que incrementen la sudoración. De igual forma ocurre con las personas que viven en climas fríos o con una altitud superior a los 2.500 msnm, que pierden líquidos a través de una respiración más rápida y el aire más seco, pero por la temperatura no se percibe la necesidad de agua.
  • Estado de salud. Cuando la persona presenta síntomas como fiebre, vómitos o diarrea, pierde muchos líquidos, y si no se reponen, se puede llevar a la deshidratación en horas. Por otra parte, existen condiciones como los cálculos en los riñones, que exigen un consumo elevado de agua para poder diluir los minerales en la orina.
  • Embarazo y lactancia. El cuerpo de una mujer embarazada o en periodo de lactancia requiere más líquido para mantener el volumen de sangre y la producción de leche.

Cómo saber si está bien hidratado

A menos que presente alguna condición especial que requiera el conteo de cada mililitro de líquido que ingiere, el cuerpo ofrece herramientas biológicas que permiten evaluar la hidratación del cuerpo en tiempo real.

Indicador

Buena Hidratación

Deshidratación

Color de la orina

Tonalidad clara, similar a una limonada pálida.

Tonalidad oscura, color ámbar.

Sed

Ausente o leve durante el día.

Intensa y con la boca seca.

Nivel de energía

Estable, con buena energía.

Fatiga, mareos y dolor de cabeza.

 

Deshidratación Vs. Hiperhidratación. Cuidado con los extremos

Como en casi todas las situaciones de la vida, todos los extremos son malos, y el tema de la hidratación no es la excepción.

La deshidratación ocurre cuando el cuerpo pierde más líquido de lo que consume, rompiendo el equilibrio entre el agua y los minerales. Comienza con sequedad en la boca y fatiga, pero si esta condición es continua, puede provocar daños en la función renal, provocar caídas de la presión arterial e incluso causar desmayos.

Por otra parte, se encuentra el extremo opuesto, que se conoce como hiperhidratación o potomanía. Y se presenta cuando la persona ingiere grandes cantidades de agua en un periodo de tiempo corto, sobrepasando la capacidad de filtración de los riñones. El peligro ante esta situación es que el exceso de agua diluye el sodio en el torrente sanguíneo, lo que puede provocar una condición llamada hiponatremia, que puede desarrollar inflamación cerebral, confusión, entre otros síntomas.

Como se ha explicado, no existe un número definitivo y único que indique la cantidad de agua que alguien debe ingerir cada día. Todo va a depender de diversos factores que van desde el clima y las actividades a realizar hasta su condición de salud.

En cualquier caso, la mejor estrategia es mantener una hidratación equilibrada y saludable e ingerir líquidos a lo largo del día, sin esperar a tener la sensación de una sed intensa. Recuerde que las frutas frescas son una fuente de líquidos valiosa y reconozca las señales que su cuerpo le envía, porque son los indicadores más efectivos que encontrará de manera inmediata y en tiempo real.

 

Fuentes:

Su título va aquí

Your content goes here. Edit or remove this text inline or in the module Content settings. You can also style every aspect of this content in the module Design settings and even apply custom CSS to this text in the module Advanced settings.