Recibir la noticia de que es candidato para recibir un trasplante de riñón es solo el inicio de una etapa de transformación. Para quienes deben convivir con una enfermedad renal crónica avanzada o que llevan meses cumpliendo de manera rigurosa la hemodiálisis o diálisis peritoneal, las posibilidades de un trasplante representa más que un procedimiento quirúrgico, es la oportunidad real de recuperar autonomía y calidad de vida. Sin embargo, como toda cirugía, el éxito de esta intervención no solo depende de la habilidad del equipo quirúrgico que se encuentre en el quirófano, la preparación minuciosa, disciplinada e integral del paciente.

La preparación para un trasplante de riñón es un proceso complejo que abarca desde la compatibilidad biológica hasta la estabilidad mental, que incluye el acondicionamiento físico, la salud bucal y la logística familiar. Si usted es candidato a un trasplante y quiere conocer el camino que debe recorrer, le invitamos a leer la siguiente guía y aplicar cada fase de la preparación con seguridad y confianza.

Fase 1. Protocolo de evaluación médica y compatibilidad biológica

La evaluación médica tiene dos objetivos fundamentales: confirmar que el organismo del receptor sea capaz de tolerar una cirugía mayor y asegurar que el nuevo órgano tenga la mayor tasa de supervivencia a largo plazo.

Algunos de los estudios y procedimientos indispensables que componen esta fase son:

  • Estudios de compatibilidad inmunológica. Evalúa el grupo sanguíneo y la tipificación de antígenos leucocitarios humanos. De igual manera, la prueba cruzada se encarga de verificar en el laboratorio si existen anticuerpos preformados en la sangre del receptor que puedan reaccionar contra el riñón del donante.
  • Descarte de focos infecciosos. La inmunosupresión postoperatoria reduce las defensas del cuerpo para evitar el rechazo. Por esta razón, cualquier posible infección oculta antes de la cirugía puede ser un peligro en potencia. Es necesario realizar evaluaciones dentales completas, para tratar caries o abscesos, revisiones otorrinolaringológicas y cultivos bacterianos y virales.
  • Evaluación cardiovascular y vascular periférica. Una de las posibles consecuencias de la enfermedad renal crónica es el impacto en la salud arterial. Por ello, los médicos realizan electrocardiogramas, ecocardiogramas de estrés, ecografías Doppler y tomografías para evaluar a profundidad las arterias ilíacas en las cuales se anclará el nuevo riñón.
  • Tamizaje de salud general y neoplasias. Se requieren mamografías, citologías, colonoscopías y antígeno prostático, según corresponda por edad y sexo, para descartar posibles procesos tumorales activos que contraindiquen fármacos inmunosupresores.

Es importante que el receptor y los familiares comprendan la importancia de sanar cualquier afección dental o cutánea. Un simple acceso no tratado puede ser razón para la suspensión temporal de la llamada de trasplante de donante fallecido.

Fase 2. Optimización del estado físico y nutricional

Es ideal llegar al quirófano en las mejores condiciones nutricionales y físicas que sea posible; de esta manera, es posible que se reduzca considerablemente el tiempo de estancia en cuidados intensivos y acelera la cicatrización. Por esta razón se deben atender los siguientes aspectos:

  • Vacunación oportuna. Luego de la cirugía, el paciente no podrá recibir vacunas de virus vivos atenuados; debe actualizar su esquema de inmunización con anticipación. Esto incluye vacunas contra la Hepatitis B, neumococo, influenza, Covid-19, tétanos y varicela, siempre bajo la supervisión de especialistas como el infectólogo o el nefrólogo.
  • Acondicionamiento físico y control de peso. Mantener un índice de masa corporal adecuado es relevante, ya que la obesidad incrementa los riesgos ante la anestesia y la incidencia de complicaciones en la herida quirúrgica. Realice caminatas diarias de al menos 30 minutos y ejercicios de resistencia suave para conservar la masa muscular, el tono muscular abdominal y la capacidad cardiorrespiratoria.
  • Adherencia estricta a la nutrición y a la diálisis. Si el paciente se encuentra en hemodiálisis o diálisis peritoneal, debe cumplir de manera estricta los esquemas del tratamiento. Mantener las cifras de potasio, sodio y fósforo en rangos normales y evitar la sobrecarga de volumen de agua, para evitar posibles complicaciones hipertensivas intraoperatorias.

Fase 3. Preparación logística y del entorno familiar

La logística previa es lo que va a proporcionar tranquilidad al receptor y sus familiares. Cuando el trasplante procede de un donante fallecido, la llamada del centro médico la puede recibir en cualquier momento, sea de día o de noche, y requiere de un traslado inmediato, por lo que se sugiere prepararse en diferentes áreas:

  • Disponibilidad telefónica. Es imprescindible mantener el teléfono celular con batería cargada, volumen alto y números de emergencia actualizados.
  • Maleta preparada. Realice una lista con todo lo que necesita tener a la mano para el momento de la cirugía y prepare la maleta. Recuerde que debe contar con los documentos de identidad del paciente, historial médico, medicamentos habituales en sus cajas originales, ropa cómoda y artículos de aseo.
  • Ruta y transporte. Planifique las posibles diferentes rutas de traslado hasta el centro médico donde realizarán la cirugía, considerando tráfico, distancias y transporte de emergencia.
  • Cuidador principal. La familia debe asignar un cuidador principal, sea un familiar o una persona de confianza que pueda acompañar al receptor durante la hospitalización y los primeros 3 meses en casa.

De igual manera, la preparación del hogar es esencial. Antes de la cirugía, la vivienda debe recibir una limpieza profunda, eliminar el polvo, humedad y moho. También es ideal que se reorganicen los espacios para eliminar alfombras sueltas y obstáculos que puedan provocar caídas durante el periodo de marcha asistida del receptor.

Fase 4. Aspectos psicológicos y salud emocional

Esperar por la llegada de un órgano que puede cambiar las condiciones de vida incluye una amplia gama de emociones, desde la esperanza hasta la ansiedad por la espera y el temor al rechazo. Recuerde que el bienestar emocional influye de manera directa sobre la respuesta inmunitaria del paciente; por lo tanto, se recomienda lo siguiente:

  • Soporte psicológico profesional. Contar con la orientación de un profesional en psicología ayuda a procesar cada etapa pre y post cirugía.
  • Red de apoyo e intercambio de experiencias. Hablar con personas que ya han vivido un trasplante renal puede dar otra perspectiva a la situación, disminuyendo un poco la ansiedad por lo desconocido.
  • Compromiso de autocuidado. Todos los involucrados deben tener presente que el trasplante es un cambio de tratamiento y no una cura definitiva, por lo que es importante asumir el compromiso de seguir el régimen de medicamentos de por vida.

Fase 5. Llega la llamada… ¿Qué hacer?

Una vez que reciba la llamada que confirma la disponibilidad del órgano o haya ingresado al centro médico la noche anterior en caso de recibir el órgano de un donante vivo, esta última fase del protocolo se activa de manera inmediata:

  • Ayuno estricto. Se recomienda suspender toda ingesta de alimentos sólidos o líquidos desde el momento que lo indique el equipo de trasplantes. En general, este tiempo es de 8 a 12 horas antes de la cirugía.
  • Ajuste de medicación. Solo tomar medicamentos indicados por el nefrólogo, quien también indicará cuáles medicamentos debe suspender.
  • Ducha antiséptica. Realizar un baño corporal minucioso con jabón antiséptico para reducir la carga bacteriana en la piel.
  • Análisis finales de urgencia. En el centro médico le realizarán análisis de sangre de última hora, un electrocardiograma de control y la prueba cruzada final. Con estos resultados, indicarán si hay luz verde definitiva para el procedimiento.

La preparación para recibir un trasplante de riñón es un proceso que requiere disciplina, educación y un profundo compromiso con su propia salud. Si cumple con los estudios de compatibilidad, adopta hábitos de vida saludables, estructura la logística de su hogar y cultiva su salud mental, no solo va a disminuir los riesgos del proceso, sino que también se va a posicionar de la mejor manera posible para recibir y cuidar el órgano que le está dando la oportunidad de un nuevo comienzo.

Fuentes:

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